730km - 11.500+
Termes 53
Mallorca es uno de los destinos ciclistas más importantes del mundo. Desde aficionados hasta equipos UCI quedan cautivados por sus infraestructuras, paisajes y clima. Pero hay una Mallorca menos conocida, la que conecta sus 53 términos municipales a través de antiguas carreteras secundarias, caminos rurales y pistas de tierra que muy pocos recorren.
Te proponemos descubrir toda la isla en una aventura pensada específicamente para gravel y ultraciclismo, donde recorrerás los 53 municipios de Mallorca en una ruta sin igual. Desde puertos míticos como Sa Calobra o Formentor, hasta la Mallorca más rural y desconocida para el ciclista de carretera, pasando por zonas naturales protegidas, vías verdes como la de Artà y algunas de las calas más bonitas del Mediterráneo.
La organización facilitará el track oficial y una serie de checkpoints obligatorios que conforman la ruta. Cada edición puede incluir pequeñas variaciones en el recorrido para descubrir nuevos rincones de la isla, como el Puig de Sant Salvador o el Puig de Cura de las últimas ediciones.
Tramuntana
La sierra de Tramuntana es mucho más que un escenario ciclista: es un paisaje cultural vivo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2011. Esta cadena montañosa de casi 90 km recorre el noroeste de Mallorca, desde Andratx hasta el Cap de Formentor, acumulando más de 10.000 m de desnivel positivo en su conjunto y albergando 54 cimas por encima de los 1.000 m. Es la columna vertebral de la isla y uno de los terrenos ciclistas más exigentes del Mediterráneo.
Su valor universal radica en un sistema agrícola milenario basado en bancales, muros de pedra en sec (piedra seca), sistemas de riego y drenaje, y cultivos en terrazas que han permitido cultivar olivos, almendros, viñas y hortalizas en un terreno de fuerte pendiente. Este paisaje, modelado por generaciones de payeses mallorquines, es un testimonio único de una civilización agraria adaptada a la montaña mediterránea.
Para el ciclista de gravel y ultraciclismo, la Tramuntana ofrece una experiencia única: recorrerás antiguas carreteras secundarias, caminos y pistas rurales que durante siglos conectaron possessions (fincas tradicionales), molinos de agua, pozos de nieve y refugios de piedra. Muchos de estos trazados son perfectamente transitables en bicicleta de gravel y forman parte del imaginario ciclista de la isla.
El recorrido pasará por pueblos emblemáticos como Valldemossa, Deià, Sóller, Banyalbufar o Estellencs, donde la arquitectura tradicional de piedra, las calles estrechas y las fuentes públicas cuentan la historia de una Mallorca que ha sabido preservar su identidad. Entre olivares centenarios, bancales abandonados y muros que parecen eternos, descubrirás un paisaje que cambia dependiendo de la hora del día en que te encuentres.
Puertos Míticos
Mallorca, considerada la joya balear del Mediterráneo, alberga una serie de puertos míticos que enamoran a visitantes y locales por igual. Enclaves icónicos de belleza natural conforman algunos de los puertos ciclistas más famosos del mundo.
El majestuoso Puig Major, con su mítica bola, se erige como el pico más alto de Mallorca a 1.445 m y ofrece un acceso privilegiado a través de una carretera serpenteante que forma parte del imaginario ciclista internacional. A medida que te acercas, se revelan vistas panorámicas de las montañas que parecen tocar el cielo y los valles exuberantes que se extienden hasta el horizonte.
En contraste, Sa Calobra se presenta como uno de los puertos más duros y técnicos, descendiendo hacia la costa a través de un camino sinuoso y empinado. El puerto se encuentra con el mar en una bahía de aguas turquesas y una playa de guijarros que se siente como un oasis escondido. El emblemático «Nudo de Sa Corbata», una curva en forma de embudo tallada en la roca, es una referencia para los aventureros que buscan experimentar el espíritu indomable de la isla. Sin duda, uno de los puertos ciclistas en el top10 mundial.
Para terminar, Formentor, un rincón mágico con su característico faro y con acceso restringido muchas partes del año (solo ciclistas y autobuses), pondrá la guinda a toda la parte oeste de la aventura. Un final épico para un bloque que resume lo mejor del ultraciclismo en Mallorca.
Cada edición variará, incluyendo puertos como el Puig de Sant Salvador (cerca de Felanitx) o el Puig de Cura (en Algaida), dos miradores naturales que ofrecen vistas panorámicas de 360º sobre el Pla y el Llevant, con monasterios ideales para pasar la noche.
Parques Naturales
El encanto de Mallorca se extiende más allá de sus playas y puertos, manifestándose en zonas naturales protegidas únicas y cautivadoras. La isla cuenta con varios espacios naturales donde la biodiversidad y los paisajes bien conservados ofrecen una perspectiva distinta de la belleza y diversidad balear.
Estos espacios están protegidos por normativas específicas que garantizan su conservación. Es fundamental no salirse del track marcado en ningún momento, respetar la señalización y evitar agrupaciones. Estas medidas aseguran la preservación del entorno y la convivencia con otros usuarios que disfrutan de estos parajes.
La Península de Llevant es un espectáculo de belleza costera y paisajes accidentados. Este rincón pintoresco se caracteriza por su costa escarpada, calas escondidas y vistas panorámicas. Desde las alturas del Cap de Ferrutx hasta la Playa de Cala Torta, cada rincón de la península ofrece una nueva perspectiva para explorar. Además, la historia y la cultura de la zona se manifiestan en la antigua ciudad de Artà, donde la iglesia y el castillo en la colina dominan el horizonte.
Muy cerca de allí, Cala Agulla representa uno de los ejemplos más emblemáticos de protección natural en Mallorca. Esta playa de arena blanca y fina está rodeada por un pinar autóctono que crece directamente sobre las dunas, un ecosistema frágil y único que ha sido declarado Àrea Natural d’Especial Interès. El contraste entre el verde intenso de los pinos, el blanco de la arena y el turquesa del agua crea uno de los paisajes más fotografiados del noreste de la isla. La ruta pasa junto a este enclave, recordando la importancia de mantenerse en el camino señalado para proteger este hábitat natural.
Pla de Mallorca
El Pla de Mallorca se caracteriza por su topografía mayormente llana y su paisaje rural, salpicado de campos de cultivo, viñedos, almendros y pueblos pintorescos. Ocupa el centro geográfico de la isla y es el corazón agrícola de Mallorca: una vasta llanura ondulada donde los almendros superan en número a las hamacas y los mercados semanales de los pueblos siguen atrayendo a locales en lugar de grupos turísticos. Ofrece un contraste radical con las áreas costeras más turísticas y se convierte en un lugar ideal para rutas ciclistas con poco tráfico, donde descubrirás algunas de las mejores pistas de gravel de la isla. Sin duda, la sección donde irás más rápido de toda la ruta.
El encanto rural de los pueblos es el foco de esta parte. Explorarás arquitectura tradicional de piedra, iglesias parroquiales que dominan el horizonte de cada municipio, ermitas y plazas sombreadas donde el tiempo parece detenerse. Dispondrás de muchos bares y restaurantes con comida típica balear en cada municipio: desde cellers tradicionales hasta restaurantes con productos de proximidad, pasando por los mercados semanales de Sineu, Petra, Sant Joan o Sencelles, donde los payeses venden sus hortalizas, quesos, embutidos y pan de payés recién horneado. Es la zona perfecta para conectar con la Mallorca más auténtica y tranquila.
Este territorio es también la tierra de los molinos de viento tradicionales. Estos molinos, algunos restaurados y otros en ruinas, servían antaño para moler grano y bombear agua, y hoy son testigos mudos de una civilización agraria que ha sabido adaptarse al clima mediterráneo.
La cultura del vino también tiene su espacio en el Pla. La Denominació d’Origen Pla i Llevant de Mallorca, creada en 1999, abarca municipios como Algaida, Ariany, Petra, Porreres, Sant Joan o Sineu, y es la región con mayor tradición vitivinícola de la isla, que se remonta a la época romana. Viñedos de variedades autóctonas como Manto Negro, Callet, Fogoneu y Prensal Blanc se extienden por las laderas suaves, y muchos cellers ofrecen visitas y catas para quienes quieran descubrir los vinos de la tierra.
El centro geográfico exacto de la isla se encuentra en Lloret de Vistalegre, uno de los últimos puntos de control de esta aventura y un lugar simbólico para cerrar el círculo de los 53 términos. En Sa Comuna, un bosque de encinas y pinares que rodea el pueblo, una piedra marca el centro geográfico de Mallorca. Es un lugar modesto pero con un valor simbólico especial para ciclistas y senderistas que planifican sus rutas alrededor del corazón de la isla. Desde allí, la red viaria del Pla conecta pequeños pueblos, campos y paisajes suavemente ondulados, permitiendo descubrir una Mallorca que muy pocos visitantes conocen.